Obtener documento - Download document
Es joven nuestra
nación cubana. Como joven, evoluciona en ciclos aplicando su
energía y creencias para luego estudiar resultados que seguramente
modifican tanto energía como creencias. Tratándose de una
asociación humana, la energía proviene mayormente de sus miembros
jóvenes, las creencias resultan de las experiencias de los viejos
reflejadas en los primeros y los cambios pueden tomar decenas y cientos de
años e involucrar muchas generaciones.
El individuo puede
vivir la pequeña porción que le corresponde de ese proceso
evolutivo social, en energía, experiencia y tiempo, de forma totalmente
espontánea, hasta sin advertir que en él participa. O puede
sobreponérsele, estudiarlo, tratar de entenderlo y modificarlo. Lo que
han estado diciendo los marxistas por cien años, pero con una gran
diferencia: la evolución social consciente debe y tiene que ser
consecuencia de la evolución inteligente y voluntaria de sus
individuos, y no una imposición a fuerza de demagogia y represión
de una "vanguardia de la sociedad".
Pueblo socialmente
consciente es el que tiene una porción sustancial y creciente de
él convencida de que hay un portento de riqueza material e intelectual
latente en cada individuo, que es imprescindible y posible desarrollar,
proteger y disfrutar; y convencida de que al ver claro cómo debe
conducirse su nación tiene ilimitada influencia social.
Tengamos ese
pueblo y lo tendremos todo.
Cuando un concepto
social tiene pueblo el concepto y su pueblo crecen, actúan eficazmente
y triunfan. Rápido, bien y permanentemente. Cada individuo, en la
medida que tiene claros su valor y sus objetivos sociales, sabe qué
hacer cuando lo convocan a un mitin político demagógico o a una
farsa electoral. Sabe qué hacer al ver alienada su capacidad
productiva, al no poder comunicar ideas para beneficio de los comunicantes,
o al no poder educar a sus hijos para que sean mejores y más felices
que él. Ese individuo sabe qué hacer en cada momento cuando es
reprimido por no someterse; y difícilmente emprende riesgosas acciones
buscando su sola liberación personal. Ese individuo es, para completar,
un poderoso difusor de sus ideas sociales.
Además,
sólo un pueblo socialmente consciente puede enfrentar con éxito la
tarea de desarrollarse, con verdadero progreso para todos, en medio de la
feroz competencia tecnológica y comercial internacional en que vivimos.
¿Qué hacer
para tener pueblo? En principio, es sencillo. Es sólo la
interacción de tres aspectos: acción, mensaje y comunicación.
Mensaje correcto y comunicación franca, abierta y bidireccional.
Acción que demuestre el mensaje que se trata de comunicar.
¿De qué ideas
debían nutrirse la acción y el mensaje? La primera, la que lo
genera todo, es que, como seres humanos que somos, podemos crecer
intelectual y materialmente, personal y colectivamente, limitados sólo
por nuestra imaginación ¡que también crecería!. Lo que
no es una simple frase bonita, sino la bonita realidad. La segunda idea es
que necesitamos y podemos reconocer y poner bajo nuestro control nuestra
evolución personal y social. La tercera es que cada persona, su
desarrollo y sus opiniones, son importantes. Para poder progresar, decidir y
actuar verdaderamente, tenemos que progresar, decidir y actuar todos.
Las técnicas
modernas de comunicación pueden ser poderosos instrumentos para
aprender todos de todos y unir esfuerzos, en pro de una Nueva Cuba. Así
como medios tan antiguos como el correo pueden ser también muy
útiles. Soy un atento oyente de las transmisiones radiales hacia Cuba.
Casi todas muestran las mejores intenciones al ayudar a sacudirnos del
aparato opresivo que se nos ha impuesto en la Isla. Unas breves palabras de
sugerencias para los productores de esas transmisiones que las deseen:
Nútranse de una ideología sustanciosa; motiven más con
objetivos que con repudios; promuevan futuro y no pasado; estimulen a
dialogar respetuosamente a quienes difieran; demuestren de forma
práctica al hombre sencillo qué le brindaría una sociedad
justa, humana y libre. Usen la primera regla del proselitismo: motiven
sistemáticamente a los oyentes a conseguir más oyentes
(básicamente, a que enseñen a otros a sintonizar las
transmisiones).
Tratar de usar
medios violentos para derribar el régimen en la Isla parece
irrealizable y hasta contraproducente. Además de que alimenta esa
desastroza tradición nuestra, que debíamos acabar de superar, de
someternos unos a otros por la fuerza cuando no tenemos o no sabemos usar la
razón. Tratar de regenerar ese régimen, de esencia totalitaria y
gansteril, es, por otro lado, ingenuo y alienta el oportunismo.
Sólo ganando
la confianza y la consciencia del pueblo cubano por una Nueva Cuba, en la
Isla y en el exilio, detendremos el proceso de descomposición y caos a
que hemos llegado y, tan o más importante, podremos sacar a Cuba
adelante.
Tengamos pueblo y
pulverizaremos toda ilusión de permanencia de los sostenedores activos
del régimen. Tengamos pueblo y forzaremos a éste a negociar,
rápido y bajo condiciones sustanciales y perdurables. Tengamos pueblo y
la acción libertadora violenta --si es necesaria, toda la necesaria y
sólo la necesaria-- no se hará esperar.