VOLAR


Volar es una experiencia maravillosa. Personalmente prefiero volar en avioneta o planeador, de una manera totalmente recreativa. Volar en aviones comerciales, por necesidades de trabajo o vacaciones, es también bonito, pero las sensaciones no tienen nada que ver.

Dejando de lado el ala delta, el parapente, el ultraligero, el salto en paracaidas o el vuelo en globo, que tengo aún como asignaturas pendientes, el vuelo en avioneta o planeador permite disfrutar plenamente del paisaje, de una manera envolvente.

La contemplación de los paisajes ya conocidos a nivel del suelo, desde la perspectiva inédita del vuelo, es imponente. La extensión de los viñedos en la comarca del Penedés; el recorte de la línea de costa; las imponentes montañas del Pirineo o del Cadí vistas desde su propia altura; o los pantanos de Sau y Susqueda recortados entre los riscos que los rodean; el "8" del Lago de Bañolas enmedio de la comarca del "Plà de l'Estany" (Llanura del lago)...

Desgraciadamente, no soy piloto, así que he de confiar en otros para volar. De hecho, ya me gustaría ser piloto, ya, pero mi vista no es precisamente de lince, o sea que...

Mi amigo Jordi Mateu, piloto deportivo y socio del Aero Club Barcelona - Sabadell, es mi principal compañero de vuelo. Siempre dispuesto a volar, sólo hace falta decirle cuando y dónde se quiere ir, para que le falte tiempo para preparar el plan de vuelo, y ya en el aire, su experiencia y su prudencia me hacen sentir siempre seguro.