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Con
motivo de la exposición de la obra del pintor Venezolano
Jorge Gonçalves titulada "Figures in a dream"
se celebró un foro sobre la conexión entre el mundo
de los sueños y las obras pictóricas, el foro fue
conducido por el Prof. Walter Seitter autor de varios libros sobre
el tema y catedrático de la Universidad de Artes Aplicadas
de la Ciudad de Viena. Rodeados por los cuadros de Gonçalves
que expresan de una manera fantástica su visión sobre
el mundo de los sueños se llegó a la conclusión
de la importancia del simbolismo de los sueños en la pintura.
Siendo la pintura una de las formas de reconstruir lo vivido durante
la noche. A pesar de que normalmente uno diferencia entre vivencias
despierto y vivencias dormido, ambas son vivencias. Los sueños
son mundos en los cuales se manejan otros parámetros, pero
en los cuales nos desenvolvemos y pasamos muchas horas de nuestra
existencia. A pesar de ello muy pocos logramos recordar lo que en
ese mundo acontece. Una de las formas es escribirlos, relatarlos
prácticamente al despertar, de tal forma que no se nos pierdan
los detalles. Sigmund Freud, quien era un buen soñador logro
de esta manera analizar parte de sus sueños, cincuenta de
los cuales publicó en 1900 en su libro Significado de los
Sueños. Ha habido muchos pintores que han tratado de hacer
lo mismo en forma gráfica, por ejemplo Charles Burkfield
(1919) en su cuadro titulado Memory of a Dream, Frieda Kahlo (1940)
en El Sueño, Jasper Johns (1980) Two Flags, Helmut Middendorf
(1980) Flugzeugtraum y quizás uno de los más importantes
Durero con su Cara de Sueño. Durero pintó esta obra
inmediatamente luego de despertarse de una pesadilla en 1525, en
el que relata una tormenta, no solamente hace uso de colores sino
que de algunas palabras.
La obra de Gonçalves nos presenta en forma fascinante su
mundo interior, sueños que pueden ser soñados por
los espectadores y continuados por otras personas, donde los desenlaces
pueden ser distintos. Es una forma de inducirse en un sueño
colectivo, o de retomar un sueño ajeno o propio y continuarlo,
mundos oníricos congelados en el tiempo. El uso de los colores
y el manejo de la figura humana de una forma surrealista casi abstracta,
nos da la sensación inmediata de que "sólo puede
ser un sueño", lo cual también caracteriza a
nuestras vivencias nocturnas de las que vivimos cuando estamos despiertos.
Durante la edad media hasta finales del barroco se usaba pintar
sueños ya escritos por alguien, sueños plasmados en
forma literaria, habiendo así, años y hasta siglos
entre el momento soñado y lo pintado. Se trataban en muchos
casos de pasajes bíblicos con apariciones. Durante el Romanticismo,
se desvirtuó algo esta tendencia, ya que en lugar de relatarse
lo onírico, se plasmaban situaciones de ensueños,
motivos que incitan al espectador a sentirse enamorado y a amar.
Pintándose situaciones mas bien de las que llamamos mi "mujer
de los sueños", lo cual tiene mas relación con
la formulación de un deseo que con los sueños en si.
Los sueños vuelven a tener importancia como tales en la pintura
con la aparición del abstracto y del estilo surrealista.
La exposición de Gonçalves ha sido parte de una serie
de actividades que se han desarrollado en la capital Austriaca con
motivo de los 60 años de la muerte de Freud, sirviendo como
conexión entre la pintura clásica europea y un "realismo
mágico latinoamericano" en forma pictórica, una
muestra más de la relación entre géneros artísticos,
especialmente de la literatura y de la pintura.
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